Hoy se inauguraba en un acto oficial en Sevilla la Avenida de la Astronomía, prolongación de la calle Torneo y a la que ha asistido el alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín dejando atónito a propios y extraños con un discurso digno de George W. Bush, Chiquito de la Calzada o mi querido, que en paz descanse, Eugenio. Cito textualmente sus palabras, no tienen desperdicio:
“Es muy bueno que haya astrónomos, estamos en la Avenida de la Astronomía, está bien que haya astrólogos, pero es fundamental que haya astronautas, porque qué sería de nosotros los astronautas sino nos dijeran los astrólogos o los astrónomos como son las cosas, qué nos podemos encontrar allí en el más allá, qué podemos hacer o qué podríamos desarrollar… nosotros los que estamos allí, los que los pisamos el suelo de la realidad de las cosas qué sería de nosotros si no existieran los astrólogos y los astrónomos, pero qué sería de todos nosotros sin la tarea de los astronautas.”
Y después de semejante espectáculo, me comentan que Florentino Fernández ya se ha puesto en contacto con Alfredo para invitarlo al Club de Flo para inundar de carcajadas a la plebe. Si es que esto ocurre cuando se va a puerta gayola (de rodillas frente al toro), a pecho descubierto a un acto como este el mismo día que se te ha puesto malo el tipo que te escribe los discursos… pero te dices “¡Coño Alfredito que no se diga que no eres ingenioso y espontáneo! Y fue cierto, pero ni puñetera idea.
Lo siento Zoido, ni se lo tengas en cuenta a este pobre diablo, puede que ganes las municipales, pero en Sevilla somos todos tan astronautas, astrólogos y astrónomos que nos espera Monteseirín, carril bici y obras del metro para rato.