Hallan por primera vez un planeta con agua fuera del Sistema Solar

Su nombre, HD 189733b, es muy poco pegadizo, pero este gigantesco y gaseoso mundo, se ha convertido en el primer extrasolar donde se ha encontrado agua. Está tan cerca de su estrella que sus años duran 2,2 días terrestres, y se encuentra a unos 63 años luz de nosotros, en la constelación de Vulpecula, o el Zorro.

Este mundo, tiene 1,25 veces el tamaño de Júpiter y supera en un 15% su masa, es uno de los llamados Júpiters Calientes, una clase de planeta que no se encuentra en nuestro Sistema Solar. Su temperatura asciende a los 700 grados, por lo que sólo se puede albergar agua en forma de vapor.

El descubrimiento que publica hoy la revista Nature, se produjo tras estudiar el tránsito de este mundo frente a su estrella, a través del telescopio espacial de infrarrojos Spitzer, de la NASA.

Cada compuesto de la atmósfera de un planeta absorbe la luz de la estrella que tiene detrás de forma distinta. Así, los ciéntificos, capitaneados por la astrónoma de la Agencia Espacial Europea (ESA) Giovanna Tinetti, comprobaron que, en este caso, se ocultaba una mayor cantidad de luz cuando se observaba al planeta en la franja de absorción del agua, lo que sólo puede significar que este compuesto es el más abundante en la infernal atmósfera de este planeta.

“En este planeta es imposible que exista vida”, reconoce el astrónomo español, Ignasi Ribas, que ha participado en la investigación desde el Instituto de las Ciencias del Espacio en Barcelona.

Según señaló ayer a EL MUNDO, este planeta es un mundo gaseoso y muy caliente, por lo que no hay forma de que pueda contener agua líquida. Sin embargo, el hallazgo “da buenas perspectivas para el futuro”, ya que “algún planeta habrá tenido la suerte de tener agua y estar en condiciones parecidas a la Tierra”.

Hasta ahora, los científicos no habían dado con un método que mostrara sin lugar a dudas la presencia de este compuesto, fundamental para la vida, en un planeta extrasolar. “Hay gente que lo había buscado antes, pero nunca lo habían logrado”, explica Ribas.

La diferencia ha estado en que, mientras otros equipos han tratado de obtener rastros de agua estudiando la ocultación del planeta tras su estrella, el de Tinetti y Ribas ha hecho exactamente lo contrario: observarlo cuando estaba delante de ella.

EL hallazgo de agua en grandes cantidades en este planeta parece indicar que este compuesto también está presente en los demás mundos de su clase, es decir, en los Júpiters Calientes, así como en los exoplanetas terrestres, que son los que, en teoría, más posibilidades tendrían de albergar seres vivos.

De acuerdo con Ribas, de aquí a una década será posible usar el mismo sistema de tránsito para detectar agua en planetas extrasolares terrestres, gracias a telescopios como el James Webb, que será el sustituto gigantes del Hubble pero aún se encuentra en fase de construcción.

En nuestro sistema, los gaseosos gigantes (Jupiter, Saturno, Urano y Neptuno) contienen mucha agua, incluso más que la tierra, pero su situación es muy distinta a la de los Jupiters Calientes porque se encuentran mucho más alejados del Sol. “Aquí la radiación es menos intensa, y por eso el agua y otros elementos y compuestos de baja masa, como el metano, pueden agregarse más fácilmente en el recién formado protoplaneta”, indica Heather Knutson, de la Universidad de Harvard, en su comentario en Nature.

Sin embargo, y pese a sus evidentes diferencias, el hallazgo de vapor de agua en HD 189733b “resalta un área de similitud entre estos extraños planetas y los gigantes gaseosos de nuestro propio Sistema Solar”, concluye la doctora Knutson.

El estudio también ha descubierto que la estrella de este sistema está activa y, de hecho, presenta manchas en su superficie similares a la de nuestro Sol. Los científicos han tenido en consideración la acción de estas manchas y otras irregularidades para poder captar el sutil efecto de la absorción de la luz por parte del agua. Junto a este compuesto, han encontrado indicios de que en la atmósfera del planeta extrasolar hay amoniaco y monóxido de carbono, aunque en menores cantidades.

Artículo publicado por Ángel Diaz en el periódico EL MUNDO, el 12 de julio de 2007, en la sección de Ciencia (página 41)

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